No es que me esté muriendo, a veces casi me gustaría y otras siento que me está llegando el momento sin avisar.
Soy una gorda, sí, así tal cual, porque parece que eso es lo único que soy, para todo, para trabajar, para salir, entrar, follar, comer, crecer, menguar, viajar, ligar, hablar, decir, para todo.
Este mundo es un asco en general, y nosotros mismos lo hacemos aún peor. Las guerras, el hambre, el terrorismo, todo eso hace que el mundo sea una mierda, pero lo peor, lo que más nos duele a la mayoría, de los que somos "diferentes", es que los que se consideran "normales", creen estar por encima de lo divino y lo humano y ridiculizan a cualquiera que se salga del tiesto de los cánones establecidos.
Cuando voy por la calle y me gritan eso de ¡gorda!, me giro y digo ya lo se, pero lo mio tiene solución, los transplantes de cerebro todavía no se han inventado y a ti te hace falta uno.
Esto lo digo tras años de jilipollas faltándome el respeto, pero por dentro, siempre hiere, y con el tiempo esa heridita se hace cada vez más profunda, ¿cómo podemos llegar a ser tan imbéciles?