En ocasiones veo música.
Aunque te suene a título de película, es cierto, en ocasiones creo que veo la música.
Igual es algo que nos pasa a todos, y yo estoy aquí flipada con esto. Mejor me explico, a pesar de ser una gorda moribunda, tengo un trabajo que en realidad me gusta, me hace muy feliz, está relacionado con la música. Así que mi vida transcurre siempre con una banda sonora, en el trabajo, es inevitable, oigo música, en el coche, en el gimnasio, sí, es que voy al gimnasio para intentar dejar de ser una gorda moribunda, y ser, que se yo, otra cosa.Del "maravilloso" mundo del gimnasio ya hablaremos en otra ocasión, porque da para mucho.
Imagino que estarás pensando que se me va un poco la cabeza, piensalo, es algo que a mi también me preocupa. Bueno, al tema, que me voy por las ramas.
Hace unos días estaba yo con mi mp3 tumbada en la cama, eran las 3 de la madrugada, y entonces, como no podía dormirme, inventé un juego absurdo, que consistía en intentar identificar cada uno de los instrumentos que aparecían en la canción y seguirlos en el transcurso de la canción. Hasta aquí todo normal, igual no es tan normal, pero de momento es coherente.
Estaba escuchando el último disco de U2, y también todo lo de Jamiroquai, que es lo que tengo ahora en el mp3, y empecé con una de Jamiroquai, que tienen muchísimos instrumentos, pero lo que más se oye es el bajo, quizá por eso me pone tanto su música. ¿No lo has pensado? En muchas de las canciones que consideramos románticas o aptas para una buena sesión de sexo el sonido predominante es el bajo. A lo que iba, que seguí con el jueguecito absurdo, y en una de U2, que claro son más facilonas, en lo que a instrumentos se refiere, me concentré en seguir el bajo, y comencé a ver como unas neblinas, es que no se como llamarlo, que pasaban ante mi,(tenía los ojos cerrados, vamos que sucedía en mi cerebro), la guitarra y la batería, eran las que estaban más altas, y por debajo, bastante separado, se movía lo que era el sonido del bajo, en fin que me puse un poco paranóica y abrí los ojos.
Al rato, los volví a cerrar, y ahí estaba la música, desfilando ante mi. Esa noche fue rara, todo hay que decirlo, pero más raro fué el día siguiente, en mi trabajo. Ya te he dicho que está relacionado con la música, todo el rato la escuchamos, pues, cerraba los ojos y allí estaba la música.
Menos mal que ya se me pasó la paranoia, estaba pensando en ir a un psiquiatra o algo así. Pero eso sí, la música, la sigo escuchando cada día, casi a todas hora, hazme caso, escucha música, la que sea, se hace todo con más alegría, te lo digo yo y nueve de cada diez dentistas lo recomiendan, luce tu sonrisa.
Habrás notado que he cambiado el tono de mi blog, es que en tan solo unos días, parte de mi vida también ha cambiado. Bueno, en realidad lo que sucede es que una gorda moribunda como yo al final ha conseguido ligarse a uno de los cruasanes del gimnasio, estoy que no quepo en mi, y mira que soy grande. Mañana más detalles.
Quizá todo esto de ver la música tenga que ver con los dos canutos que me fumé esa noche con mi amigo Juanra, quién sabe...

operadoor dijo
Te iba a decir: ¡Hola, Gorda!, pero lo consideré un atrevimieto y quizás, no sería la mejo manera de darte la bienvenida. Lo cierto es que leí tus textos, auténticos, directos y bien trabajados. Ya has sembrado una duda con aquello de tu moribundez, así que, aquí tienes un lector.
Saludos
31 Agosto 2006 | 04:04 PM